Con café de por medio me siento así. Muy, pero muy bien. Cero preocupaciones. Poco y nada de tristeza, que a poco a poco voy eliminando.
¿Paz? Puede ser. Quizás no del todo, pero sí en alguna medida. I feeeeel good (8) .... y nada más, no me viene mucho que decir a la mente, y tenía ganas de postear algo, no sea cosa que se me muera el blog, como tantas otras veces.
"Llegar a conocerte, puede llevarme toda una vida. Y estoy dispuesto a dártela ;) "
Salut.
jueves, 25 de octubre de 2007
domingo, 21 de octubre de 2007
Día de la madre
... ¿y vos Má? ¿dónde estás? ¿tengo que comerme eso de que mirándome desde algún punto en el cielo? ¿que te volviste una estrella y de alguna forma me cuidás desde ahí?
¿Cuántas veces habré pensado en estas cosas? Hoy, primer día de la Madre desde que estuve depresivo, desde que conseguí trabajo, relativamente dejé la facu y estoy conociendo a alguien especial. ¿Qué pensarías de todo esto? ¿Habrías aprobado mis decisiones, por más duras que sé que algunas habrían sido para vos? ¿Me hubieras permitido llevar a cabo mis planes, mis proyectos, mis nuevos ideales? ¿Te habrías enojado conmigo, ó me hubieras comprendido? Cuántas preguntas sin respuestas. Respuestas que no creo que llegue a tener. Y no las voy a llegar a tener porque vos en cierta forma no estás más conmigo. Sad but true. Triste, pero cierto. Triste, pero real.
Y realmente duro de aceptar. Tanto, que a 14 años desde tu partida aún no lo puedo aceptar. Me reprocho cosas que ni siquiera ahora comprendo realmente, y otras que comprendo demasiado bien. La realidad, tanto ésta, como la de cuanto tenía 5 años. Chico ¿no?, pero las impresiones quedan grabadas a fuego, y nada puede borrarlas. No puedo borrarlas. Tampoco quiero.
Porque, por ahora y muchos años más, son todo lo que tengo. Sensaciones. Sentimientos. RECUERDOS, sobre todo. Momentos involvidables. Y sí, VOS sos inolvidable.
Nos volveremos a ver. Pero todavía no. Todavía, no. =)
Nos vemos.
¿Cuántas veces habré pensado en estas cosas? Hoy, primer día de la Madre desde que estuve depresivo, desde que conseguí trabajo, relativamente dejé la facu y estoy conociendo a alguien especial. ¿Qué pensarías de todo esto? ¿Habrías aprobado mis decisiones, por más duras que sé que algunas habrían sido para vos? ¿Me hubieras permitido llevar a cabo mis planes, mis proyectos, mis nuevos ideales? ¿Te habrías enojado conmigo, ó me hubieras comprendido? Cuántas preguntas sin respuestas. Respuestas que no creo que llegue a tener. Y no las voy a llegar a tener porque vos en cierta forma no estás más conmigo. Sad but true. Triste, pero cierto. Triste, pero real.
Y realmente duro de aceptar. Tanto, que a 14 años desde tu partida aún no lo puedo aceptar. Me reprocho cosas que ni siquiera ahora comprendo realmente, y otras que comprendo demasiado bien. La realidad, tanto ésta, como la de cuanto tenía 5 años. Chico ¿no?, pero las impresiones quedan grabadas a fuego, y nada puede borrarlas. No puedo borrarlas. Tampoco quiero.
Porque, por ahora y muchos años más, son todo lo que tengo. Sensaciones. Sentimientos. RECUERDOS, sobre todo. Momentos involvidables. Y sí, VOS sos inolvidable.
Nos volveremos a ver. Pero todavía no. Todavía, no. =)
************************************
"¿Qué pensarás cuando estás sola? ¿Qué pasará cuando las cosas no del todo como queremos que sean? ¿Acaso me sentirás cerca? ¿Sentirás que estoy con vos siempre, que te pienso en todo momento? ¿Llegás a sentir todo el amor que tengo por vos, aún cuando la distancia nos separa día a día? Sé que es así." =)Nos vemos.
lunes, 15 de octubre de 2007
Érase una vez un pájaro...
Érase una vez un pájaro adornado con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observase.
Un día, una mujer lo vió y se enamoro de él. Se quedó mirándolo con la boca abierta de admiración, el corazón latiéndole más de prisa, los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.
Pero entonces pensó ... ¡¡tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!!. Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con ningún otro pájaro. Y sintió envidia... envidia de la capacidad de volar del pájaro.
Y se sintió sola.
Y pensó "Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse".
El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa, y fue encerrado en la jaula.
Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: "¡¡Eres una persona que lo tiene todo!!".
Sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación. Como tenía al pájaro, y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo. Y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo o limpiar la jaula.
Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día en que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.
Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro era su libertad, la energía de sus alas en movimiento, y no su cuerpo físico.
Sin el pájaro, su vida también perdió su sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta. "¿Por qué has venido?", le preguntó a la muerte.
"Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo - respondió la muerte -. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo".
Un día, una mujer lo vió y se enamoro de él. Se quedó mirándolo con la boca abierta de admiración, el corazón latiéndole más de prisa, los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.
Pero entonces pensó ... ¡¡tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!!. Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con ningún otro pájaro. Y sintió envidia... envidia de la capacidad de volar del pájaro.
Y se sintió sola.
Y pensó "Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse".
El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa, y fue encerrado en la jaula.
Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: "¡¡Eres una persona que lo tiene todo!!".
Sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación. Como tenía al pájaro, y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo. Y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo o limpiar la jaula.
Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día en que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.
Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro era su libertad, la energía de sus alas en movimiento, y no su cuerpo físico.
Sin el pájaro, su vida también perdió su sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta. "¿Por qué has venido?", le preguntó a la muerte.
"Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo - respondió la muerte -. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo".
De: 11 Minutos - Paulo Coelho
sábado, 13 de octubre de 2007
Miércoles por la noche - 21/12
Queridísimo Richard:
Es muy difícil decidir cómo y por dónde comenzar. He estado pensando mucho, largamente, varias ideas. Tratando de hallar un modo.
Por fin se me ocurrió un pequeño pensamiento, una metáfora musical, a través de la cual he podido pensar con claridad y hallar comprensión, ya que no satisfacción; quiero compartirla contigo. Por eso te ruego que me soportes en otra lección de música, una más.
La forma más comúnmente usada en las obras clásicas de mayor envergadura es la sonata. Es la base de casi todas las sinfonías y conciertos. Consiste en tres partes principales: exposición o apertura, en la cual se adelantan y presionan mutuamente pequeñas ideas, temas, fragmentos y piezas; el desarrollo, en donde estas pequeñas ideas y motivos son explorados a fondo y expandidos, con frecuencia pasados de tono mayor (alegre) a menor (triste), ida y vuelta, y finalmente desarrollados y entretejidos en una mayor complejidad, hasta que al fin se produce la recapitulación, en la cual hay una reafirmación, una gloriosa expresión de la madurez plena y rica en que se han convertido las dimiuntas ideas, a través del proceso de desarrollo.
Tú te preguntarás qué relación tiene todo esto con nosotros, si es que ya no has adivinado.
Según lo veo, estamos varados en una apertura interminable. Al principio era lo auténtico, un puro deleite. Es la parte de una relación en la que uno está en su mejor expresión: excitado y excitante, interesante e interesado. Es el momento en que uno se siente más cómodo, y más digno de amor, pues no siente la necesidad de movilizar sus defensas; entonces, el compañero puede abrazar a un cálido ser humano, en vez de a un cactus gigantesco. Es una época de deleites para ambos; no me extraña que te gusten tanto las aperturas que quieras hacer de tu vida toda una serie de ellas.
Pero es imposible prolongar interminablemente los principios. No es posible expresarlos una y otra vez. Deben avanzar, desarrollarse o... morir de aburrimiento. Tú pensarás que no. Necesitas alejarte, cambiar, ver otras personas, otros lugares, para volver a una relación como si fuera nueva, y vivir comienzos nuevos sin cesar.
Avanzamos en una serie de reaperturas prolongadas. Algunas tuvieron su causa en separaciones que fueron necesarias por motivos de negocios, pero resultaron innecesariamente rígidas y severas para dos personas tan íntimas como nosotros. Otras fueron fabricadas por ti, a fin de proporcionar aún más oportunidades de volver a la novedad que tanto deseas.
Obviamente, la aprte de desarrollo es para ti un anatema. Pues allí es donde puedes descubrir que sólo cuentas con una colección de ideas muy limitadas, que no dan resultado, por mucha creatividad que en ellas pongas, o lo que puede ser aún peor para ti: que tienes material para algo glorioso, para una sinfonía; en ese caso, hay trabajo a realizar. Es preciso excavar profundidades, entretejer cuidadosamente las entidades separadas, para mejor glorificación propia y mutua. Supongo que es análogo al momento literario en que no puedes, no debes huir de la idea para escribir un libro.
Sin duda, hemos llegado más lejos de lo que era tu intención llegar. Y nos hemos detenido mucho antes de llegar a lo que, para mí, eran los pasos lógicos y encantadores que debían seguir. He visto continuamente detenido el desarrollo contigo, y he llegado a creer que jamás haremos sino esporádicos intentos de aprovechar todo nuestro potencial de aprendizaje, nuestras sorprendentes similitudes de intereses, sin que importe cuántos años tengamos por delante... porque jamás pasaremos juntos un tiempo sin interrupciones. Por eso, el crecimiento que tanto valoramos y que sabemos posible, se convierte en imposible.
Ambos hemos tenido la visión de algo maravilloso que nos espera. Pero no podemos conseguirlo desde aquí. Me enfrento a una sólida muralla de defensas, y tú tienes la necesidad de fortificarlas cada vez más. Ansío la riqueza y la plenitud de un mayor desarrollo, y tú buscas medios para evitarlo en tanto estamos juntos. Ambos estamos frustrados: tú, imposibilitado de retroceder; yo, imposibilitada de aanzar, en un estado de lucha constante, con nubes y sombras oscuras sobre el tiempo limitado que tú nos concedes.
Con frencuencia me hace sufrir, en un sentido u otro, el sentir tu constante resistencia a mí, al crecimiento de ese algo maravilloso, como si yo y él fuéramos algo horrible, y experimentar las diversas formas que toma la resistencia, algunas de ellas, crueles.
Llevo un registro del tiempo que pasamos juntos, y le he echado una mirada larga y sincera. Me entristeció, llegó a horrorizarme, pero me ha ayudado a enfrentarme a la verdad. Vuelvo a aquellos días, a principios de julio, y a las siete semanas que siguieron; me parecen nuestro único período realmente feliz. Esa fue nuestra apertura, y resultó hermosa. Después vinieron las separaciones, con sus cortes crueles y, para mí, inexplicables, además de la resistencia esquiva, e igualmente cruel, de tus regresos.
Lejos y separados, o juntos y separados; es mucha infelicidad. Estoy viendo cómo me transformo en una persona que llora mucho, en una persona que hasta necesita llorar mucho, pues es casi como si la piedad fuera necesaria antes de que la bondad se tornara posible. Y sé que no he llegado a esta altura de mi vida para convertirme en un objeto de piedad.
Cuando me dijiste que "para tí no estaría bien" cancelar tu cita para ayudarme en un estasdo de crisis, hiciste que la verdad se estrellara contra mí con la fuerza de una avalancha. Enfrentada a los hechos con tanta sinceridad como era posible, sé que no puedo continuar, por mucho que lo deseara. No puedo seguir cediendo.
Confío en que esto no te parezca la ruptura de un acuerdo, sino la continuación de los muchos, muchísimos finales que tú iniciaste. Según creo, es algo que ambos sabemos preciso. Debo aceptar que he fracasado en mi esfuerzo de hacerte conocer las alegrías del mutuo interés.
Richard, mi precioso amigo, digo esto con suavidad y hasta con ternura y amor. Y los tonos suaves no disimulan un enojo subyacente; son auténticos. No hay acusaciones, culpas ni faltas. Simplemente, trato de comprender y de poner fin al dolor. Estoy estableciendo lo que me he viso obligada a aceptar: que tú y yo jamás viviremos un desarrollo, mucho menos la gloriosa y completa expresión de una relación llegada a su plena madurez.
Siento que, si algo en mi vida merecía separarse de los esquemas preestablecidos, para ir más allá de las limitaciones conocidas, eso era esta relación. Supongo que estaría justificada si me sintiera humillada por los extremos a los que llegué para que así fuera. En cambio, me siento orgullosa de mí misma y feliz de haber sabido reconocer una oportunidad rara y encantadora, mientras la tuvimos; así como de haber dado todo lo que podía, en el sentido más puro y elevado, para conservarlo. Eso me sirve ahora de consuelo. En este horrible momento final, puedo decir honradamente que no sé qué otra cosa hubiera podido hacer para poder llegar contigo a ese bello futuro posible.
A pesar del dolor, me alegra haberte conocido de una manera tan especial; siempre recordaré con mucho aprecio el tiempo que pasamos juntos. Contigo he crecido y de ti aprendí mucho; sé también que te he hecho grandes contribuciones positivas. Ambos somos mejores personas por habernos tocado mutuamete.
A esat altura se me ocurre que también pdoría ser útil una metáfora del ajedrez. El ajedrez es un juego en el que cada parte tiene su objetivo propio y singular, aún al trabarse en lucha con el otro: un juego a medias, en el que la lucha se desarrolla y se intensifica, con pérdida de piezas y fragmentos para ambos, ambos disminuidos; un juego definitivo, en el que uno atrapa y paralzia al otro.
Creo que tú ves la vida como una partida de ajedrez. Para mí, es una sonata. Y debido a esas diferencias se pierden tanto el rey como la reina y la música es acallada.
Sigo siendo tu amiga, y se que tú lo eres mío. Te envío esto con el corazón lleno del amor tierno y profundo, del gran aprecio que tú sabes que siento por ti, así como una honda pena porque una oportunidad tan promisoria, tan rara y tan bella, haya quedado sin completar.
Es muy difícil decidir cómo y por dónde comenzar. He estado pensando mucho, largamente, varias ideas. Tratando de hallar un modo.
Por fin se me ocurrió un pequeño pensamiento, una metáfora musical, a través de la cual he podido pensar con claridad y hallar comprensión, ya que no satisfacción; quiero compartirla contigo. Por eso te ruego que me soportes en otra lección de música, una más.
La forma más comúnmente usada en las obras clásicas de mayor envergadura es la sonata. Es la base de casi todas las sinfonías y conciertos. Consiste en tres partes principales: exposición o apertura, en la cual se adelantan y presionan mutuamente pequeñas ideas, temas, fragmentos y piezas; el desarrollo, en donde estas pequeñas ideas y motivos son explorados a fondo y expandidos, con frecuencia pasados de tono mayor (alegre) a menor (triste), ida y vuelta, y finalmente desarrollados y entretejidos en una mayor complejidad, hasta que al fin se produce la recapitulación, en la cual hay una reafirmación, una gloriosa expresión de la madurez plena y rica en que se han convertido las dimiuntas ideas, a través del proceso de desarrollo.
Tú te preguntarás qué relación tiene todo esto con nosotros, si es que ya no has adivinado.
Según lo veo, estamos varados en una apertura interminable. Al principio era lo auténtico, un puro deleite. Es la parte de una relación en la que uno está en su mejor expresión: excitado y excitante, interesante e interesado. Es el momento en que uno se siente más cómodo, y más digno de amor, pues no siente la necesidad de movilizar sus defensas; entonces, el compañero puede abrazar a un cálido ser humano, en vez de a un cactus gigantesco. Es una época de deleites para ambos; no me extraña que te gusten tanto las aperturas que quieras hacer de tu vida toda una serie de ellas.
Pero es imposible prolongar interminablemente los principios. No es posible expresarlos una y otra vez. Deben avanzar, desarrollarse o... morir de aburrimiento. Tú pensarás que no. Necesitas alejarte, cambiar, ver otras personas, otros lugares, para volver a una relación como si fuera nueva, y vivir comienzos nuevos sin cesar.
Avanzamos en una serie de reaperturas prolongadas. Algunas tuvieron su causa en separaciones que fueron necesarias por motivos de negocios, pero resultaron innecesariamente rígidas y severas para dos personas tan íntimas como nosotros. Otras fueron fabricadas por ti, a fin de proporcionar aún más oportunidades de volver a la novedad que tanto deseas.
Obviamente, la aprte de desarrollo es para ti un anatema. Pues allí es donde puedes descubrir que sólo cuentas con una colección de ideas muy limitadas, que no dan resultado, por mucha creatividad que en ellas pongas, o lo que puede ser aún peor para ti: que tienes material para algo glorioso, para una sinfonía; en ese caso, hay trabajo a realizar. Es preciso excavar profundidades, entretejer cuidadosamente las entidades separadas, para mejor glorificación propia y mutua. Supongo que es análogo al momento literario en que no puedes, no debes huir de la idea para escribir un libro.
Sin duda, hemos llegado más lejos de lo que era tu intención llegar. Y nos hemos detenido mucho antes de llegar a lo que, para mí, eran los pasos lógicos y encantadores que debían seguir. He visto continuamente detenido el desarrollo contigo, y he llegado a creer que jamás haremos sino esporádicos intentos de aprovechar todo nuestro potencial de aprendizaje, nuestras sorprendentes similitudes de intereses, sin que importe cuántos años tengamos por delante... porque jamás pasaremos juntos un tiempo sin interrupciones. Por eso, el crecimiento que tanto valoramos y que sabemos posible, se convierte en imposible.
Ambos hemos tenido la visión de algo maravilloso que nos espera. Pero no podemos conseguirlo desde aquí. Me enfrento a una sólida muralla de defensas, y tú tienes la necesidad de fortificarlas cada vez más. Ansío la riqueza y la plenitud de un mayor desarrollo, y tú buscas medios para evitarlo en tanto estamos juntos. Ambos estamos frustrados: tú, imposibilitado de retroceder; yo, imposibilitada de aanzar, en un estado de lucha constante, con nubes y sombras oscuras sobre el tiempo limitado que tú nos concedes.
Con frencuencia me hace sufrir, en un sentido u otro, el sentir tu constante resistencia a mí, al crecimiento de ese algo maravilloso, como si yo y él fuéramos algo horrible, y experimentar las diversas formas que toma la resistencia, algunas de ellas, crueles.
Llevo un registro del tiempo que pasamos juntos, y le he echado una mirada larga y sincera. Me entristeció, llegó a horrorizarme, pero me ha ayudado a enfrentarme a la verdad. Vuelvo a aquellos días, a principios de julio, y a las siete semanas que siguieron; me parecen nuestro único período realmente feliz. Esa fue nuestra apertura, y resultó hermosa. Después vinieron las separaciones, con sus cortes crueles y, para mí, inexplicables, además de la resistencia esquiva, e igualmente cruel, de tus regresos.
Lejos y separados, o juntos y separados; es mucha infelicidad. Estoy viendo cómo me transformo en una persona que llora mucho, en una persona que hasta necesita llorar mucho, pues es casi como si la piedad fuera necesaria antes de que la bondad se tornara posible. Y sé que no he llegado a esta altura de mi vida para convertirme en un objeto de piedad.
Cuando me dijiste que "para tí no estaría bien" cancelar tu cita para ayudarme en un estasdo de crisis, hiciste que la verdad se estrellara contra mí con la fuerza de una avalancha. Enfrentada a los hechos con tanta sinceridad como era posible, sé que no puedo continuar, por mucho que lo deseara. No puedo seguir cediendo.
Confío en que esto no te parezca la ruptura de un acuerdo, sino la continuación de los muchos, muchísimos finales que tú iniciaste. Según creo, es algo que ambos sabemos preciso. Debo aceptar que he fracasado en mi esfuerzo de hacerte conocer las alegrías del mutuo interés.
Richard, mi precioso amigo, digo esto con suavidad y hasta con ternura y amor. Y los tonos suaves no disimulan un enojo subyacente; son auténticos. No hay acusaciones, culpas ni faltas. Simplemente, trato de comprender y de poner fin al dolor. Estoy estableciendo lo que me he viso obligada a aceptar: que tú y yo jamás viviremos un desarrollo, mucho menos la gloriosa y completa expresión de una relación llegada a su plena madurez.
Siento que, si algo en mi vida merecía separarse de los esquemas preestablecidos, para ir más allá de las limitaciones conocidas, eso era esta relación. Supongo que estaría justificada si me sintiera humillada por los extremos a los que llegué para que así fuera. En cambio, me siento orgullosa de mí misma y feliz de haber sabido reconocer una oportunidad rara y encantadora, mientras la tuvimos; así como de haber dado todo lo que podía, en el sentido más puro y elevado, para conservarlo. Eso me sirve ahora de consuelo. En este horrible momento final, puedo decir honradamente que no sé qué otra cosa hubiera podido hacer para poder llegar contigo a ese bello futuro posible.
A pesar del dolor, me alegra haberte conocido de una manera tan especial; siempre recordaré con mucho aprecio el tiempo que pasamos juntos. Contigo he crecido y de ti aprendí mucho; sé también que te he hecho grandes contribuciones positivas. Ambos somos mejores personas por habernos tocado mutuamete.
A esat altura se me ocurre que también pdoría ser útil una metáfora del ajedrez. El ajedrez es un juego en el que cada parte tiene su objetivo propio y singular, aún al trabarse en lucha con el otro: un juego a medias, en el que la lucha se desarrolla y se intensifica, con pérdida de piezas y fragmentos para ambos, ambos disminuidos; un juego definitivo, en el que uno atrapa y paralzia al otro.
Creo que tú ves la vida como una partida de ajedrez. Para mí, es una sonata. Y debido a esas diferencias se pierden tanto el rey como la reina y la música es acallada.
Sigo siendo tu amiga, y se que tú lo eres mío. Te envío esto con el corazón lleno del amor tierno y profundo, del gran aprecio que tú sabes que siento por ti, así como una honda pena porque una oportunidad tan promisoria, tan rara y tan bella, haya quedado sin completar.
Leslie
De: El puente hacia el infinito - Richard Bach
Miré hacia la nada por la ventana. Un ruido me atronaba la cabeza. "Se equivoca, por supuesto que se equivoca. Esa mujer no entiende cómo soy ni cómo pienso. Qué lástima" pensé.
Después, arrugué su carta y la arrojé al cesto.
**********************************Después, arrugué su carta y la arrojé al cesto.
De: El puente hacia el infinito - Richard Bach
miércoles, 10 de octubre de 2007
¿Por medio?
Sí, porque por lo visto no soy capaz de actualizar a diario. Una pregunta más sin respuesta, de tantas que tengo.
Estoy ... ¿estancado? ... puede ser. Siento que no avanzan las cosas. ¿Irá todo mal? No creo, yo estoy bien. Lo de hoy fue un pequeñísimo desbarajuste. Simplemente. Sensación cálida de "tarde de domingo", en la que el tiempo pasa, y nada más.
Lo estancado no son los hechos sino mi mente. ¿Qué hago, qué hago? Con mis cosas, mi vida, el trabajo, con vos, todo en general. Es un todo. Todo que a veces se confabula para tirarte abajo. Pero no a mí.
Por esta noche y hoy, ya tuve suficiente. ¿Qué me espera esta noche? ¿Mañana? Preguntas, palabras sueltas al viento, que necesito decir y que alguien me escuche y responda. Después de todo, los imposibles existen, dependiendo del imposible en cuestión.
Y en eso creo que tengo toda la razón del mundo. Cosas inalcanzables. Otras no. Vos, lamentablemente, sos inalcanzable. Por lo menos para mí. Por lo menos, así te veo yo.
Saludos.
Estoy ... ¿estancado? ... puede ser. Siento que no avanzan las cosas. ¿Irá todo mal? No creo, yo estoy bien. Lo de hoy fue un pequeñísimo desbarajuste. Simplemente. Sensación cálida de "tarde de domingo", en la que el tiempo pasa, y nada más.
Lo estancado no son los hechos sino mi mente. ¿Qué hago, qué hago? Con mis cosas, mi vida, el trabajo, con vos, todo en general. Es un todo. Todo que a veces se confabula para tirarte abajo. Pero no a mí.
Por esta noche y hoy, ya tuve suficiente. ¿Qué me espera esta noche? ¿Mañana? Preguntas, palabras sueltas al viento, que necesito decir y que alguien me escuche y responda. Después de todo, los imposibles existen, dependiendo del imposible en cuestión.
Y en eso creo que tengo toda la razón del mundo. Cosas inalcanzables. Otras no. Vos, lamentablemente, sos inalcanzable. Por lo menos para mí. Por lo menos, así te veo yo.
Saludos.
lunes, 8 de octubre de 2007
Pasaron los días ...
... y también tiempo en el que no escribí nada. ¿Por qué? No sé. Desinterés. Falta de ganas. Paja, como vulgarmente se conoce. Pero acá vamos de nuevo.
Estos días se me vinieron con un sentimiento de rareza. No, no en ese sentido, sino en otro.
Una tranquilidad que lo invade todo, mezclada con un poco de soledad, pero que ni siquiera llega a preocuparme. Pienso en mí y sólo en mí. Bueno, también un poquito en vos y lo sabés, pero son dos cosas distintas.
Pienso en si me siento realizado. Quería algo y ahora lo tengo. Me hace sentir bien, muy bien .. ¿un tipo distinto quizás? No, sigo siendo el mismo de siempre. Más frío. Más cuidadoso en alguna forma. Pero también más decidido, por sobre todas las cosas. Y me gusta. Está bueno saber lo que querés, y probar, aunque te llevés al mundo por delante.
No, no es como todos piensan. "Todos los pendejos se llevan el mundo por delante". Entonces ¿qué me queda? ¿ser uno más del montón? ¿soy uno más del montón, por lo menos para esas personas que se creen que se las saben todas y se dan el lujo de remarcarte ese tipo de cosas? ... y claro ... "si al fin y al cabo, somos todos iguales" (The Mentor dixit).
No hay nada que demostrar. No tengo nada que demostrar.
Y a vos ¿qué te puedo decir? .. no sé en este momento si tenga palabras. Dos amanecidas, aunque hoy lo hice solo, y en medio de la soledad te recuerdo. Caminando bajo la lluvia te recuerdo. Tomando tequila te recuerdo. Es linda, la nostalgia. Y más aún tener la certeza de que volverá a repetirse. Una, y otra vez, si se quiere. ¿Querés?
Estos días se me vinieron con un sentimiento de rareza. No, no en ese sentido, sino en otro.
Una tranquilidad que lo invade todo, mezclada con un poco de soledad, pero que ni siquiera llega a preocuparme. Pienso en mí y sólo en mí. Bueno, también un poquito en vos y lo sabés, pero son dos cosas distintas.
Pienso en si me siento realizado. Quería algo y ahora lo tengo. Me hace sentir bien, muy bien .. ¿un tipo distinto quizás? No, sigo siendo el mismo de siempre. Más frío. Más cuidadoso en alguna forma. Pero también más decidido, por sobre todas las cosas. Y me gusta. Está bueno saber lo que querés, y probar, aunque te llevés al mundo por delante.
No, no es como todos piensan. "Todos los pendejos se llevan el mundo por delante". Entonces ¿qué me queda? ¿ser uno más del montón? ¿soy uno más del montón, por lo menos para esas personas que se creen que se las saben todas y se dan el lujo de remarcarte ese tipo de cosas? ... y claro ... "si al fin y al cabo, somos todos iguales" (The Mentor dixit).
No hay nada que demostrar. No tengo nada que demostrar.
Y a vos ¿qué te puedo decir? .. no sé en este momento si tenga palabras. Dos amanecidas, aunque hoy lo hice solo, y en medio de la soledad te recuerdo. Caminando bajo la lluvia te recuerdo. Tomando tequila te recuerdo. Es linda, la nostalgia. Y más aún tener la certeza de que volverá a repetirse. Una, y otra vez, si se quiere. ¿Querés?
viernes, 5 de octubre de 2007
Y pasaron los días ...
... y también muchos nuevos acontecimientos. Voy a ser breve. Muchos días no significan que tenga mucho por contar.
Uno de los más importantes: conseguí trabajo. ¡Si! ¡Entré! Y pensar que hasta hace poco tiempo pensaba bajar un poco las revoluciones. Lo hice, sí, pero no tanto ...
Otro importante y de los más lindos: de a poquito, muy lentamente, te voy conociendo. Hoy anduve por el Obelisco y me acordaba de cuando me contabas que vos también habías conocido. Lindo lugar para caminar ¿no? ;)
Bueno, momentáneamente la corto acá. Mañana con suerte y tiempo escribo algo.
Nos vemos.
Uno de los más importantes: conseguí trabajo. ¡Si! ¡Entré! Y pensar que hasta hace poco tiempo pensaba bajar un poco las revoluciones. Lo hice, sí, pero no tanto ...
Otro importante y de los más lindos: de a poquito, muy lentamente, te voy conociendo. Hoy anduve por el Obelisco y me acordaba de cuando me contabas que vos también habías conocido. Lindo lugar para caminar ¿no? ;)
Bueno, momentáneamente la corto acá. Mañana con suerte y tiempo escribo algo.
Nos vemos.
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